viernes, 28 de marzo de 2014

Lluvia



Los dos paseábamos de la mano como tantas otras veces cuando nos adentramos en aquella solitaria plaza, sus adoquines, cada uno de los bancos que la formaban, dotaban al ambiente de una fortaleza de tranquilidad que parecía inexpugnable hasta que comenzó a llover.

La lluvia formó un manto denso y entonces ella volvió a sorprenderme, se quitó la capucha que protegía su pelo recogido, me miró y sacó la lengua como desafiándome a revivir aquella infancia en la que nuestros padres no nos dejaban bailar bajo la lluvia, sentirnos libres, salvajes... sentirnos naturaleza.

Todo mi cuerpo se paralizó, tan sólo podía observar la perfección de sus defectos... entonces comprendí lo afortunado que era, mientras observaba su pelo describiendo ondas en el aire, como si pretendiese diseñar un océano para que mis dedos lo surcasen esa fría mañana de finales de Marzo. De pronto reaccioné,agarré su mano, me quité la capucha y comencé a bailar con ella entre carcajadas, recordé por un instante lo que era la felicidad, me sentía junto a ella como dos partículas entrelazadas, cómo si el universo dejase de lado su caprichosa naturaleza y se centrase en observarnos pese a ser dos granos de arena en el desierto, dos instantes en la historia, y  ese momento se me hizo eterno.

Acabé en un banco de esa solitaria plaza, con su cabeza apoyada en mi hombro, ambos estábamos exhaustos, agotados, pero sin duda alguna jamás nos habíamos sentido tan vivos.

1 comentario:

  1. La magia de la lluvia es cerrar los ojos y sentir, dejar que las gotas nos golpeen y que definan esas "perfectas imperfecciones". Just be water my friend

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