Hoy he caminado bajo la lluvia. Las gotas que caminaban por mi rostro
me increpaban por no haber cerrado el paraguas mucho antes, por los
abrazos que nunca di por temor a incomodar; por los besos que escondí
por miedo a no ser correspondido.
He vivido bajo la bandera del
miedo, pero la vida nunca aparta la mirada y no existe máscara que te
salve del ignoto e indómito mundo que nos ha sido otorgado. Cuando la
muerte te rodea, cuando ves la sombra de la parca bajo tu puerta, es
cuando comienzas a perder dicho miedo, cuando empiezas a concebir la
muerte como un medio para valorar la vida. Hoy sé que la sonrisa es la
única opción para combatir la desesperación y que el mundo sólo otorga
segundas oportunidades a aquellos que creen en ellas, a quienes se
alejan del escepticismo e intentan aferrarse a cualquier ápice de luz,
por densa que sea la oscuridad que habita en torno a ellos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario