lunes, 8 de agosto de 2016

Caminando sólo.

Hoy he caminado bajo la lluvia. Las gotas que caminaban por mi rostro me increpaban por no haber cerrado el paraguas mucho antes, por los abrazos que nunca di por temor a incomodar; por los besos que escondí por miedo a no ser correspondido.

He vivido bajo la bandera del miedo, pero la vida nunca aparta la mirada y no existe máscara que te salve del ignoto e indómito mundo que nos ha sido otorgado. Cuando la muerte te rodea, cuando ves la sombra de la parca bajo tu puerta, es cuando comienzas a perder dicho miedo, cuando empiezas a concebir la muerte como un medio para valorar la vida. Hoy sé que la sonrisa es la única opción para combatir la desesperación y que el mundo sólo otorga segundas oportunidades a aquellos que creen en ellas, a quienes se alejan del escepticismo e intentan aferrarse a cualquier ápice de luz, por densa que sea la oscuridad que habita en torno a ellos.

Hoy ha llovido bajo el camino, y cada piedra que caminaba sobre mi rostro me sonreía satisfecha, por ver que hice caso a la sabiduría que las gotas compartieron conmigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario