Un mundo donde haya más símiles que misiles, donde la única mina que
exista sea la del lápiz que escribe poemas, donde la única explosión que
escuchemos sea la de un bello espectáculo de fuegos artificiales.
Un mundo donde en lugar de cabezas, se arranquen gemidos, donde el
silencio no sea corrompido por una bala y su sonido, donde una bandera
distinta genere inquietud, te haga amigo, y no enemigo, pues el mundo
sólo tiene sentido, cuando permanece unido.
Un mundo en el que la
ignorancia y el odio sean los dos únicos pecados, donde la religión sea
un músico en su teclado y cada nota del pentagrama una parte de sus
bellos mandamientos. Donde la naturaleza y el viento sean respetados,
donde entendamos el privilegio que nos ha sido otorgado.

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